miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Eso es una obra de arte?

Una de las grandes batallas que libran los artistas del siglo XX es ampliar las fronteras de lo que reconocemos como obra de arte hasta límites que incluso ponen en duda la idea misma de arte.


Hasta los primeros años del siglo XX las artes plásticas se manifestaban en la escultura, la pintura, o la gráfica. Para elaborar una "obra de arte" se recurría inevitablemente a materiales como el óleo, las tintas, los lápices, el temple, los pigmentos de colores, la piedra, el mármol, el bronce, la cerámica, las placas de metal o de madera. La "tradición" indicaba que el lenguaje del arte debía expresarse a través de técnicas y materiales con una trayectoria dentro de la enseñanza de la creación artística y aceptadas por los artistas y su público. Así, las innovaciones y cambios que reflejaban los estilos y corriente artísticas se realizaban dentro de los límites más o menos amplios que marcaban estas
técnicas y materiales.


Pero una de las características esenciales del arte es la búsqueda constante de formas de expresión y llegó un momento en que se pensó que además de las técnicas y materiales que se habían usado durante siglos podían practicarse nuevas maneras de crear. Por supuesto que esta propuesta de que la pintura, la escultura y la gráfica no eran las únicas maneras de expresarse plásticamente causó una ruptura en el mundo del arte. El siglo XX ha visto el desarrollo de la idea de lo artístico llegar a tales extremos que hay quienes creen que con ello se anula al arte mismo.


Ahora se usan todo tipo de materiales que antes se despreciaban o ni se consideraban para construir obras artísticas, como basura, cebo de animales, fluídos humanos, plásticos, trozos de madera, plumas de gallina, lodo, cuero, clavos, electricidad, y todo lo que la imaginación permita. Además ya no se necesita tener una tela, una tabla o una placa para plasmar una imagen estética, ahora el paisaje mismo se acepta como soporte para el artista o el cuerpo humano.

La permanencia del arte también se ha puesto en tela de juico y las obras efímeras son comunes, sólo se conserva su recuerdo. Y en relación a los temas también ha habido una revolución, quizá ya no nos sorprende encontrar en una exposición artística a personajes de caricaturas, una lata de sopa, o la cabeza de un venado sosteniendo una bicicleta.

¿Qué nos dicen todas estas "transgresiones" a lo que tradicionalmente se definió como una obra de arte?
Quizá que el arte va más allá de su propia expresión material.

El estilo








En el habla cotidiana la palabra estilo se usa para señalar la manera en que se muestra una actitud específica, un arreglo personal o de un espacio o las formas o adornos peculiares de un objeto. Por ejemplo, cuando vamos más allá de satisfacer las necesidades primarias de protección del medio ambiente, usamos ropa que exprese algo de nosotros mismos. O bien decimos que alguien “tiene estilo” como algo positivo porque resalta una personalidad atractiva. También se usa para designar un modo peculiar de hacer algo: estilo de gobernar, estilo periodístico, estilo de juego, etcétera. Asimismo puede referir los esquemas o diseños distintivos o característicos de un objeto o una serie de objetos, por ejemplo: coches de los años cincuenta, ropa hippie, muebles rústicos, etcétera. En el campo del arte, el término estilo engloba una serie de asuntos fundamentales para entender la expresión artística.

En las ciencias sociales y el arte

Antropólogos, arqueólogos, historiadores usan la noción de estilo para ubicar y clasificar objetos, comportamientos y acontecimientos en un contexto específico. El estilo permite al estudioso social ubicar en su contexto los artefactos del pasado. Asimismo, permite establecer identidades entre objetos e individuos o grupos de individuos.

En el campo del arte, se puede decir que el estilo fue inventado por los historiadores del arte como herramienta de estudio para crear agrupamientos (gótico, barroco, impresionismo, abstraccionismo, etcétera) y explicar el cambio. La secuencia histórica de los estilos permite al historiador crear un orden en la mirada sobre el pasado (periodización) y dar coherencia al relato histórico. Una vez que se inventó el lenguaje del estilo y se determinaron sus características para estimar las propiedades visuales del arte, el estilo se convirtió en un dato primordial, y para analizarlo se requiere del desarrollo de un ojo educado. Si podemos reconocer el estilo de una cerámica o una pintura, podemos especular de una manera informada acerca de la identidad del artista y la fecha y lugares de

Sello de identidad

El estilo individual es una especie de firma de una personalidad distintiva. Pero el estilo también muestra rasgos distintivos de una cultura. Comunica algo acerca de un ambiente intelectual y social. Se pueden reconocer ciertas características distintivas que identifican a un artista, un periodo, una cultura, y que constituyen el estilo.

Hay varias categorías que comprenden un estilo: estilo de un periodo (tiempo y cultura), estilo regional (región geográfica), estilo personal (desde unas muy evidentes como la elección del tema y composición a otras menos evidentes como la textura de la pincelada). También se usa para denominar los rasgos de una escuela: fuertes similaridades entre ciertos artistas (escuela de Rubens, etcétera) o artistas locales (escuela florentina).

Todos los elementos de un estilo son expresivos. Sin embargo, no todas las formas expresivas están a disposición de todos los artistas en todas las épocas. Dependen del desarrollo tecnológico (en el caso de la cerámica es evidente) y de la visualidad disponibles en su época.


Forma y contenido

A pesar de que se trate del mismo tema (por ejemplo, una mujer recostada), las diferencias entre distintas obras de arte se explican a través de las diversidades estilísticas que se manifiestan en: línea, color, medio, textura, etcétera. Cada obra dirá algo distinto merced a su estilo. Se puede afirmar que “Un cambio de estilo es un cambio de tema”.

El estilo se revela en la forma. Un artista crea la forma aplicando ciertas técnicas a ciertos materiales para lograr una representación o un contenido particulares. En diferentes épocas las personas han visto de manera distinta porque la visualidad es histórica. Y la manera de mostrar distintos temas también es histórica. Por ejemplo, se puede mostrar a Cristo como un monarca majestuoso o como un hombre que sufre en la cruz o bien se puede esconder el cuerpo desnudo por pudor o mostrarlo en su esplendor. El tema que se elige para una obra no sólo parte del contenido sino que también forma parte de las características que determinan a un estilo.

Aunque en la práctica generalmente se discute el estilo de un artista separado del asunto que representa, si se desconectan forma y contenido surgen problemas: ¿el arte realista no tiene estilo? ¿el arte abstracto no tiene contenido? Ahora se acepta que la forma y el contenido están íntimamente conectados. El tema de una obra sólo cobra sentido en los términos de cómo se nos presenta. Es decir que el contenido está mediado por la forma y eso crea un significado. Esta mediación es el estilo.

Formalismo

Existe una corriente dentro de los estudiosos de las artes plásticas que se denomina formalismo y que enfatiza el significado de la forma sobre el contenido como la fuente del valor artístico. Uno de sus representantes, Roger Fry (1866-1934), fue un crítico de arte inglés que creía que no hay conexiones significativas entre el arte y la sociedad a la que pertenece. Su visión era ahistórica y se enfocaba en los efectos emocionales que la obra produce en el espectador a través del aspectos formales: color, línea, composición, etcétera.

En este mismo sentido, el historiador del arte Heinrich Wölfflin (1864-1945) desarrolló un método de estudio del estilo a partir de conceptos visuales. Llegó a sugerir que se podía hacer una historia del arte sin nombres de artistas. Se ocupó de las peculiaridades internas de los estilos y los cambios estilísticos a partir del estudio y comparación de la estructura de los estilos del Alto Renacimiento y del Barroco. Creó un sistema de organización formal basado en los valores que se basó en un par de oposiciones identificables en el lenguaje formal de la obra: Linear vs. pictórico, donde lo linear (del Alto Renacimiento) implica

que los límites de las formas están claramente definidos y lo pictórico (del Barroco) muestra un pincelada suelta y los límites de las formas no son claros.


El espíritu de una época en un estilo

¿Un periodo o cultura se puede mostrar a sí mismo a través de un estilo? Algunos historiadores y filósofos han buscado evidencia concreta del “espíritu de una época”. Aunque totalmente intangible e imprecisa, la creencia de que existe el “espíritu de una época” persiste en el pensamiento crítico. Por ejemplo, se habla del “espíritu” del Renacimiento, el “carácter” revolucionario, el “estado de ánimo” romántico. Y esperamos encontrar esto en un estilo. ¿Puede un objeto artístico mostrar un universo cultural? ¿Se imprime el “espíritu” de una época en sus creaciones? ¿Cuál es la posibilidad de la libertad individual en este caso?

La referencia más antigua a la historia del arte como historia de los estilos está en la obra del alemán Johan J. Winckelmann (1719-1768). Su interés en la antigüedad griega y romana, especialmente en la escultura griega, y su emoción por los descubrimientos de Pompeya y Herculano llevaron a la publicación de su obra La historia del arte antiguo (1764), donde propone que el arte está unido a la historia y cambia según cambia la cultura. El filósofo Friedrich Hegel (1770-1831) también conectó el cambio estilístico con el desarrollo cultural.


Evolucionismo en los estilos

También hubo, y hay, estudiosos que usan el esquema de desarrollo biológico para explicar el cambio en los estilos artísticos. Es decir que proponen que éstos tienen una infancia, adolescencia, madurez-plenitud y finalmente decadencia y muerte. Girogio Vasari (1511–1574), por ejemplo, decía que el arte “infantil” del Renacimiento estaba representado por los pintores Giotto y Cimabue. Para él, el arte de mayor madurez estaba en el estilo de Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y Rafael. Algunos otros historiadores encuentran la “decrepitud” en el estilo manierista de Miguel Ángel o lo aplican al desarrollo artístico de ciertos artistas como Tiziano, Monet, etcétera. También hay quien asigna una “cúspide y decadencia” a las secuencias históricas; por ejemplo del arte clásico al helenismo o del renacimiento al barroco. Este enfoque es problemático ya que se puede juzgar cierto tipo de arte, como el africano o indígena americano, como una especie de expresión “infantil”, o llegar al extremo de afirmar que Giotto “preparó el terreno” a los renacentistas clásicos pero que él mismo fue “inmaduro” o su arte no alcanzó la “plenitud”.

El cambio de estilos según la visión pragmática

Por otro lado, hay estudiosos del arte que no creen que haya algo “trascendente” que incida sobre las fuerzas históricas y el arte. Consideran que el cambio es resultado de la variación en la imaginación del ser humano individual. Para este enfoque, el cambio de estilo se explica por la constante inquietud del ser humano y la necesidad de transformación, así como por la búsqueda de nuevos retos técnicos y expresivos. En este sentido, el cambio de estilos tiene que ver más con el proceso creativo del ser humano que con el “destino”.


Fuentes:

-Vernon Hyde Minor: Art History’s History, Second Edition, New Jersey, Prentice Hall, 2001.

-Marilyn Stokstad: Art History, second edition, Prentice Hall and Harry N. Abrams Inc. publishers, 2002.

-Sylvan Barnet: A short guide to writing about art, Longman, 1999.


¿Qué es el arte?







Introducción

Cómo responderías a la pregunta: ¿qué es el arte? Es muy probable que cuando intentes contestarla te topes con algunas dificultades. En estos tiempos no es fácil definir qué es el arte. En los museos y galerías de arte contemporáneo a veces vemos piezas clasificadas como “arteque nos parecen muy extrañas, o de plano incomprensibles y tan lejanas a nuestra idea de cómo debe ser el arte, que podemos pensar que alguien nos está tomando el pelo.

En la actualidad, una de las repuestas comunes a la pregunta de qué es el arte es: “tu opinión es tan válida como la mía”. En verdad, desde el inicio del siglo XX, el arte ha ampliado sus límites hasta el punto que se pone en duda la idea misma de arte. Prácticamente cada artista, cada movimiento artístico, cada crítico e historiador del arte y cualquiera interesado en el tema, tienen su propia definición del quehacer artístico.

Uno de los puntos de acuerdo es que una de las características esenciales de la creación artística es la búsqueda incesante de formas de expresión, a partir de todo tipo de materiales y soportes (incluido el cuerpo humano), ideas, intuiciones, imágenes, sonidos, e incluso se plantea que el arte existe más allá de la materialidad misma. Asimismo, se admite que el arte no necesariamente debe asociarse a la “belleza”, un valor que en la antigüedad se impuso como parámetro de la expresión creativa.

Desde la edad antigua de la historia de la humanidad, hace poco más de dos mil años, ha prevalecido la inquietud de definir y entender qué es el arte y para qué sirve al ser humano. A continuación encontrarás un recorrido general por la historia del arte, desde la antigüedad clásica griega hasta el siglo XVIII en Europa. Aquí te presentaremos algunas de las preguntas, respuestas y reflexiones que hicieron una serie de pensadores y artistas en torno al tema del arte y que explican en buena medida la manera en que nosotros mismos vivimos y comprendemos el fenómeno artístico.